Antiguos Alumnos

DÍA DEL ANTIGUO ALUMNO 2015-2016

 

Al final todo llega, y sólo te permites sentir nostalgia, y con esto me refiero a que pasa el tiempo, cierras y abres nuevas puertas y no te das cuenta, no eres consciente de las vivencias que dejas atrás. Hace 4 años que la generación del 96 cursamos nuestro último año en el colegio, y no, no es una eternidad, pero si te paras a recapacitar son muchos los momentos que pasan por tu retina.

El pasado 7 de mayo se celebró en el colegio un “reencuentro” cuya finalidad principal era volver a reunirnos y ver cómo todos, incluso el cole, habíamos cambiado. Semanas antes nuestro tutor de último año, José Luis, nos reunió en un grupo de WhatsApp, para poder mantenernos en contacto. Es gracioso, porque a las horas de haberlo creado, ya palpabas las ganas que teníamos de vernos, y cómo muchos y muchas seguían con las bromas de siempre.

El día comenzó con la visualización de un video, el cual no sólo estaba formado por fotos que mostraban nuestro camino pasado, también estaba formado de sentimientos, de carcajadas, de amistad y compañerismo, fue un momento muy bonito en el que además nos reímos por ver cuánto habíamos cambiado y las “pintas” que llevábamos. Fue una muestra de cariño muy agradable por parte del colegio, ya que nos recordó que hubo un día que fue nuestra segunda casa.

La comida fue un momento estupendo, entre todos llevamos un poco de salado y otro de dulce, y el colegio preparó una paella, la cual todos los que nos habíamos quedado al comedor recordamos lo buena que estaba. Fue un momento más cercano, de ponernos al día, preguntarnos sobre nuestro presente y sintiendo curiosidad por nuestro futuro, además de recordar viejas anécdotas y trastadas.

Nuestros días en el colegio habían estado llenos de momentos tanto en las clases como en los patios, así como también en las zonas “prohibidas” del edificio de la Iglesia, por ello al finalizar la comida insistimos en realizar un tour para que así pudieran enseñarnos como se habían mejorado las clases y además para tener una excusa y poder por fin ver todas aquellas zonas “prohibidas” sin necesidad de hacer trastadas. Fue un rato de risas y momentos de recuerdos.

Un día para recordar, en el que reímos, sentimos felicidad y cercanía tanto por parte de los compañeros como por los profesores y el colegio en general, volvimos a sentir que un día fue nuestra casa, pero que habíamos madurado y habíamos seguido caminando, pero que eso no significaba dejar atrás el lugar que te había visto caer tantas veces y que a la vez te había ayudado a levantarte.

Gracias por no hacernos olvidar que siempre seréis un punto de apoyo, que siempre de alguna forma iréis con cada uno de nosotros.

 

 

Patricia Cabello Portolés, antigua alumna del Seminario.

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